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En
febrero de 2008 se inició la convocatoria para impulsar
cuatro procesos de formación de animadores y animadoras del
Movimiento de Niños y Niñas Sembradores de Paz en varias
localidades de Cundinamarca. Varias actividades de lanzamiento
de Movimiento se realizaron en Funza, Mosquera, Madrid,
Facatativá, Alban, Villeta, Sasaima, La Vega y
Quebrada Negra.
Igualmente,
se realizó una convocatoria en el municipio de Fómeque de la
diócesis de San José, donde se cuenta con dos grupos de de
niños y niñas Sembradores de Paz, acompañados por un equipo
de animadores y animadoras que acogieron la propuesta con el
ánimo de fortalecerse y buscar también asesoría y acompañamiento
para ampliar la cobertura del Movimiento y continuar así con
su acción comprometida por el reconocimiento de los niños y
niñas como protagonistas de las transformaciones sociales.
Fruto
de dicho proceso, se han conformado tres núcleos de formación
y acompañamiento para animadores y animadoras:
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Núcleo
1: 35 Animadores y animadoras de los municipios de Funza,
Mosquera, Madrid, Facatativá.
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Núcleo
2.: 30 Animadores y animadoras de los municipios de Albán,
Villeta, Sasaima, La Vega, Quebrada Negra
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Núcleo
3: 35 Animadores y animadoras del municipio de Fómeque.
El
equipo de FICONPAZ acompaña la conformación de un cuarto núcleo
con 60 animadoras y animadores de Facatativá.
En
Cundinamarca, el proceso de formación, acompañamiento y
asesoría se lleva a cabo con la participación activa de
animadoras y animadores que son líderes y liderezas,
docentes, madres comunitarias, estudiantes, agentes
pastorales, participantes de organizaciones de base y
fundaciones, jóvenes y adultos comprometidos por el
reconocimiento de los niños y niñas como interlocutores válidos
y protagonistas en sus comunidades de la construcción de una
cultura de paz.
La
experiencia de infancia
En
los tres procesos de formación que se vienen adelantando, el
punto central de la reflexión es la reconstrucción de la
experiencia de infancia de los y las participantes, y a partir
de dicha reconstrucción vital, se retoman los saberes sobre
lo que significó y significa ser niño y niña.
“Ser
niño y niña es fundamentalmente experiencia” y desde esta
premisa se parte para dinamizar los encuentros de formación.
En este sentido, ha sido fundamental centrar cada contenido de
los encuentros, con las experiencias de infancia de animadores
y de niños y niñas.
La
formación también se orienta en los que significa
constituirnos como movimiento social y conocer
a profundidad las apuestas del Movimiento de Niños y Niñas
Sembradores de Paz. En este viaje que decidimos emprender
juntos han sido muy importantes nuestras herramientas y
materiales: Las cartillas Tierra Fértil para la Paz, Camino a
la Siembra y Lluvia de Semillas. Así como Chirimoyo y Nuestro
Potrerito y el Diario de los sueños.
Estos
procesos de formación ya están dando su fruto. En cada uno
de los núcleos se consolidaron equipos locales de animadores
que están convocando niños y niñas para iniciar la apertura
de Semilleros. En este camino ya son siete los grupos de
Sembradores de Paz que se han conformado para hacer la siembra
en sus comunidades locales.
Acompañar
para afianzar la identidad
Además
del componente de formación, en este proceso de
fortalecimiento y expansión del Movimiento, ha sido
fundamental realizar acompañamientos a cada uno de los
equipos locales de animadores y animadoras para afianzar la
identidad como grupos de Niños y Niñas Sembradores de Paz,
identificar las dificultades y fortalezas que se presentan en
la acción de formación y promoción con los niños y niñas,
favorecer preguntas y reflexiones para cualificar el proceso,
y fortalecer su constitución como equipos.
Es
en el acompañamiento en el que se puede dialogar en torno a
las prácticas pedagógicas y metodológicas y como mejorarlas
para posibilitar la participación autentica y real de los niños
y niñas.
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